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Lectura Espiritual Semana de 19 de junio de 2017

Lectura Espiritual

Semana de 19 de junio de 2017 (referencia: lecturas del domingo 25 de junio)

12º. Domingo del Tiempo Ordinario

Lecturas: Jr 20,10-13; Sal 68,8-10.14.17.33-35 (R.14c); Rm 5,12-15; Mt 10,26-33

No tengamos miedo de vivir y proclamar la palabra de Dios.

 

ill trinite

 

Podríamos resumir la reflexión de las lecturas de esta semana en tres palabras: "¡no tengáis  miedo!". Esta expresión aparece cientos de veces en la Biblia. Con ella, san Juan Pablo II inició su papado en la famosa homilía de la misa que celebró en 1978.

¿Qué significa tener miedo? ¿Inseguridad? ¿Falta de confianza en nuestra capacidad (o baja autoestima)? No saber cómo manejar las situaciones nuevas que aparecen en nuestra vida? ¿Será efecto de la comunicación masiva que sólo nos presenta malas noticias, desastres, terrorismo, amenazas entre países? ¿Será causada por la influencia de algunos que nos quieren "ver tocando fondo"? El miedo tiene innumerables formas de expresión y tiene también muchas causas.

En el Evangelio de hoy (Mt 10,26-33), Jesús nos dice explícitamente que para no tener miedo de los hombres, "de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar al alma", es decir, su mal no puede alcanzar nuestra fe Si está firme en Dios, porque Dios está dentro de nosotros. Jesús completa, diciendo que debemos temer solamente "a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno", esto es, el demonio que es el que puede ir erosionando nuestra santidad por dentro. Finalmente, Jesús da la fórmula para que este demonio no tenga poder: todo aquel que se declare a favor de Cristo mismo ante los hombres, también Él lo reconocerá delante del Padre. Que sepáis que el Padre os tiene contados hasta los cabellos de vuestra cabeza! Así que no tengan miedo.

¡Claro! Es fácil definir la fórmula de no tener miedo. Es precisamente en los momentos de duda, cuando el temor nos consume, que debemos buscar a Dios, poner en sus manos nuestras debilidades, como dice San Pablo, "es en la debilidad que me siento fuerte". Cuando parece completamente irracional relajarse, desapegarse de los problemas y rezar, es ahí donde debemos poner nuestra vida en las manos de Dios, porque Él no nos deja caer; Se manifiesta y nos da la fuerza necesaria para llevar la cruz.

Como vicentinos, a veces tenemos miedo de mostrar nuestra fe, de evangelizar a los Pobres, de contar a los demás que no pasamos nuestro fin de semana en el bar, sino en las chabolas, en los hospitales y en los asilos. Este temor es humano, porque no se valora el servicio que hacemos a los pobres; por el contrario, nos hace "parecer débiles". Si logramos vencer este primer miedo (el de evangelizar), poco a poco, vamos perdiendo los otros miedos.

 Un amigo mío me contaba que tenía miedo de rezar en la casa del asistido; Tenía miedo de tomar su rosario y rezar en el autobús, en el metro y en el avión; Tenía miedo incluso de rezar en su casa, frente a su familia. Pero cuando empezó a arriesgarse a hacer todas estas cosas, como por magia, su miedo empezó a dejar de existir. Es necesario, por lo tanto, intentarlo la primera vez.

Como vicentinos también tenemos miedo de invitar a nuestros amigos de fe a formar parte de nuestra Conferencia, o de hablar sobre el SSVP en eventos públicos o en nuestra propia parroquia. Este miedo es también humano. Pero por nuestro propio bien, Dios nos invita a vencer este miedo y mostrar nuestra capacidad de evangelizar, como don de Dios.

En Florencia, en Italia, hay un museo que presenta esculturas inacabadas (obras que los autores no pudieron terminar o que, según ellos, no se quedaron perfectas): son como personas bellas saliendo de la piedra bruta. Cuando las vemos (incluso en fotos), no sabemos si el artista intentó buscar la belleza de la piedra pulida que estaba en el interior de la bruta o si él simplemente retiró la piedra bruta que escondía la belleza interior. Así debe ser con nosotros: al intentar retirar nuestros miedos (nuestra piedra bruta), seremos capaces de llegar a nuestro interior que es bello, es fuerte, es Dios.