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Lectura Espiritual del Domingo 10 de Septiembre

04 septiembre 2017 Noticias del CGI

Lectura Espiritual del Domingo 10 de Septiembre

Semana del 4 de septiembre (referencia: lecturas del domingo 10 de septiembre)

23º Domingo del Tiempo Ordinario - Lecturas: Rm 13,8-10; Mt 18,15-20

“Si tu hermano peca contra ti, ve y corrígelo a solas"

Reflexión vicentina

Las lecturas de esta semana son una clase sobre cómo debemos portarnos dentro de nuestras ramas de la Familia Vicentina, en particular en la SSVP. En general, hacemos muchas reflexiones sobre nuestra acción junto a los Pobres, pero nos olvidamos de pensar sobre cómo nos relacionamos con nuestros hermanos en el carisma vicentino.

En primer lugar, es necesario recordar cómo era el ambiente de la primera conferencia. Antes de servir a los Pobres, Ozanam y los demás fundadores eran amigos. Su amistad surgió en la universidad, como estudiantes y, especialmente, compartiendo su fe. Recordemos que Ozanam vino de Lyon a París para estudiar. París era una ciudad peligrosa, especialmente, porque era un ambiente de poca fe y poca moral. Ozanam y sus amigos formaron un grupo para defender a la Iglesia -las Conferencias de Historia- al estilo de un “reducto aislado”, donde, además, pudieran compartir su fe. La aparición de la caridad para estas conferencias, fue posterior y se completó la fe con las obras, además de consolidar la amistad.

Veamos un mensaje del Evangelio de esta semana muy importante para nuestra relación de amigos en el SSVP. Jesús dice: "Si tu hermano peca contra ti, ve a corregirlo, pero a solas contigo" (vers. 15).

¡Cuántas veces juzgamos a nuestro hermano y preferimos contarlo a los demás, sin decirle a él lo que pensamos! Al hablar a los demás sobre un hermano que "no nos cae bien" o nos ofendió, estamos generando dos problemas: primero, aumentamos nuestro rencor con relación al hermano, y segundo, generamos un mal ambiente en nuestra Conferencia o Consejo. Jesús nos dice más adelante en la lectura: "todo lo que atases en la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo" (vers. 18). Este mensaje no es sólo para los apóstoles del tiempo de Jesús ni para los sacerdotes o religiosos de nuestro tiempo; Es para nosotros. Si generamos desavenencias en el centro de la SSVP o en nuestra familia o en nuestro trabajo, o en nuestra parroquia, estamos generando desavenencias en el cielo; Si cerramos la posibilidad de una reconciliación aquí, la estamos cerrando en el cielo.

¿Por qué intentamos evitar hablar directamente y " a solas" con nuestro hermano con quien no tenemos una buena relación? Puede ser por timidez, puede ser por arrogancia nuestra, o puede ser porque "hablar mal" de él sea más fácil que hablar con él. ¡Es necesario romper estas barreras (de la timidez o de la arrogancia) y ser más grandes que nosotros mismos, actuar como Ozanam actuaría e ir al encuentro del hermano especialmente, cuando no nos cae bien!

¿Cuál es la consecuencia de no hablar directamente y "a solas" a nuestro hermano? Primero, perdemos una enorme oportunidad de hacer una gran amistad. ¡Cuántas veces, en una conversación con alguien quien no nos convence, descubrimos su "otro lado", le miramos ya de forma distinta y ese alguien se vuelve especial para nosotros! En segundo lugar, perdemos la oportunidad de "conectarnos" más a Dios en el Cielo. Cuántas veces, con una conversación a solas, hacemos un bien enorme a alguien que necesita tanto de nuestra amistad y sobre todo de nuestra caridad vicentina.

No sirve conocer bien la Regla Vicentina, si no manifestamos amor con quien comparte con nosotros nuestra vocación de santificación por el servicio al Pobre. San Pablo define bien este punto: "el amor es el cumplimiento perfecto de la Ley" (vers. 10).