• Confederación Internacional

    de la Sociedad de San Vincente de Paùl

    30 millones de pobres ayudados en el mundo

  • Confederación Internacional

    de la Sociedad de San Vincente de Paùl

    "Quiero encerrar el mundo en una red de caridad"

Volver a la lista

Lectura Espiritual del Domingo 19 de noviembre

13 noviembre 2017 Noticias del CGI

Lectura Espiritual del Domingo 19 de noviembre

Semana del 13 de noviembre (referencia: lecturas del domingo 19 de noviembre)

33º Domingo del Tiempo Ordinario - Lecturas: 1Ts 5,1-6; Mt 25,14-30

"Por lo tanto, no nos durmamos, como los demás, sino que velemos y seamos sobrios”

Reflexión vicentina

La Parábola de los talentos (del Evangelio de esta semana) tiene mucho que ver con nuestra vida vicentina. Jesús nos invita a comprobar los talentos que tenemos y saber utilizarlos, multiplicándolos.

En primer lugar, ¿qué es lo que podrían ser nuestros talentos? Podemos definir talentos como todo aquello de bueno que poseemos y que fue dado por Dios o que fue conquistado por nosotros (también fruto de la bondad de Dios). Es verdad que las virtudes como la fe, la esperanza y la caridad son talentos dados a nosotros por Dios y que marcan la diferencia en nuestra vida y en la vida de las personas que Dios nos confía. Vivir estos talentos nos hace estar cerca de Dios y nos permite estar "siempre atentos" para la preparación de su venida, o para el momento en que lo contemplaremos cara a cara, en nuestra muerte.

Pero hay otros talentos que Dios nos da y que muchas veces preferimos "enterrar": nuestra inteligencia, nuestra belleza, nuestros bienes materiales, nuestra capacidad de hablar, de escribir, de actuar. ¡Cuántas veces Dios nos muestra que tenemos todo eso y preferimos pensar que somos peores que los demás o nos quejamos sobre porqué los demás tienen más que nosotros! ¿No sería mucho mejor para nosotros y para los demás que buscamos trabajar al límite, o maximizar, lo que tenemos? Preferimos colocarnos en una posición más cómoda de "pobre" que asumir nuestros talentos y seguir adelante, construyendo cosas, realizando buenas obras, propagando el Evangelio. Dios no nos ha dado el mundo para que lo recibamos y pasemos por la vida sin mejorarlo; Él nos creó para que fuésemos como Él, a su imagen, construyendo como Él construyó, creando como Él creó. Y eso podemos hacer, sin distinción de personas.

A cada uno, Dios dio un conjunto de talentos, distinto y útil, para construir la historia de la salvación. No hay una sola persona sobre la tierra que no tenga una misión y un valor a añadir a la obra de Dios. Si fuera así, su obra no sería perfecta y no seríamos creados a su imagen. A nosotros, nos corresponde identificar estos talentos y ponerlos al servicio.

En la Carta a los Tesalonicenses de esta semana, Pablo nos pide que "no nos durmamos, como los demás, sino que velemos y seamos sobrios" (vers. 6). En primer lugar, que no nos durmamos, que siempre estemos atentos y dispuestos a trabajar por la obra de la creación y de la salvación. En segundo lugar, que lo hagamos sobrios, es decir, con sabiduría. No es sólo el "qué" hacer, sino el "cómo" hacer: toda la decisión, toda la acción y todo el juicio que hagamos, debemos hacer de acuerdo con la voluntad de Dios (con los talentos que Él nos dio por la gracia).

Jesús nos da una indicación sobre el "cómo" hacerlo en los dos primeros siervos del Evangelio: los dos arriesgaron los talentos que tenían y trabajaron mucho para devolver en doble. Podrían haberse dormido sobre sus talentos, pero prefirieron arriesgar. Y, como estaban arriesgando, tenían fe que Él les daría la competencia para devolver el doble. Si todo iba mal, ellos sabían que el Señor los iba a perdonar, porque no cuenta el resultado, sino la intención de hacer lo mejor.

¿Qué sería de los vicentinos si San Vicente no hubiera arriesgado crear la Congregación de la Misión, o las Hijas de la Caridad, o las Damas de la Caridad? ¿Qué sería de nosotros si Federico Ozanam hubiera decidido quedarse en las Conferencias de Historia y no hubiera decidido crear las Conferencias de la Caridad? ¿Qué sería de su historia de propagador del Evangelio, si no se hubiera arriesgado a crear el diario L'Ére Nouvelle, o si no se hubiera arriesgado a ser candidato a diputado, o si no hubiera escrito las cartas defendiendo la Iglesia y la Justicia?

Nada de lo que hacemos por la obra de Dios o de lo que arriesgamos por los Pobres pasa sin ser percibido por Él. Dios siempre estará allí, dentro de nosotros, guiando nuestros pasos, proporcionando talentos y consolando si algo no es correcto al arriesgarnos a hacer mejor.